Dr. Isaías Curiel Jordán

Cardiólogo Clínico

Cuida tu Corazón

Acude al Cardiólogo periodicamente para conocer tu estado cardiovascular y prevenir o tratar enfermedades cardiovasculares.

Realiza ejercicio físico

Para mantener un buena estado cardiovascular se debe aumentar el gasto energético realizando ejercicio físico aeróbico regular al menos 30 minutos de intensidad moderada (caminar, correr, bicicleta o nadar) de 5 a 7 días por semana.

Tenga un peso adecuado

La obesidad es un factor de riesgo para enfermedades cardiovasculares como cardiopatia isquemica, accidente cerebrovascular.

NO fume

El consumo de tabaco es uno de los principales factores de riesgo de varias enfermedades crónicas, como el cáncer, las enfermedades pulmonares y cardiovasculares.

miércoles, 22 de noviembre de 2017

Caminar con regularidad puede disminuir el riesgo de muerte

Caminar con regularidad, incluso por debajo del nivel mínimo recomendado para estar en buena forma física, se asocia a un descenso de la mortalidad global, en comparación con la inactividad, según los nuevos datos de un estudio de cohortes estadounidense de prevención del cáncer en personas de edad avanzada.
Caminar es sencillo, gratis, y no requiere ningún tipo de entrenamiento; es la actividad ideal para la mayoría de las personas que les cuesta practicar un deporte y cuando empiezan a envejecer.
Varias guías clínicas aconsejan a los adultos realizar más de 150 minutos de ejercicio físico de intensidad moderada, o 75 minutos de ejercicio físico de intensidad elevada a la semana, para conseguir "una salud óptima". Estos son los niveles mínimos recomendados.
Pero este estudio nuevo mostró que andar a velocidad moderada 120 minutos o menos cada semana, también mejora la esperanza de vida.
El estudio evaluó andar a "una velocidad intermedia". Dicha velocidad "puede hacerle sentir finalmente un aumento ligero de la frecuencia respiratoria, y le permitirá recorrer alrededor de 2 kilómetros en 20 minutos".
La caminata es la actividad física realizada con más frecuencia, y se ha vinculado a disminución del riesgo de cardiopatía, diabetes y cáncer de mama o de colon. 
Para conseguirlo, la Dra. Patel y sus colaboradores revisaron los datos de más de 62.000 hombres y 77.000 mujeres incluidos en la cohorte de nutrición del Cancer Prevention Study II , que evaluó a los participantes periódicamente con cuestionarios enviados por correo. El criterio principal de valoración de este estudio era la mortalidad global entre los años 1999 y 2013.
La media de edad de los participantes en 1999 era de 71 años en los hombres, y de 69 en las mujeres.
En este estudio, 5,8% de los hombres, y 6,6% de las mujeres no realizaban actividad física moderada a intensa al inicio en 1999. Estas personas "inactivas" presentaban un aumento de 26% del riesgo de muerte prematura, comparadas con las participantes en el estudio que caminaban "algo", pero por debajo de los niveles mínimos recomendados mencionados con anterioridad (hazard rate ratio [HRR]: 1,26).
Por el contrario, andar más estaba asociado a una mortalidad global más baja (HRR: 0,80). "Al comparar a los participantes en el estudio que cumplían o sobrepasaban las recomendaciones mínimas de ejercicio, con las personas que caminaban un poco (pero por debajo del mínimo recomendado), se observó un descenso del riesgo de mortalidad de 20%", destacó la Dra. Patel.
"No hay duda de que es mejor caminar mucho. Pero también es verdad que caminar un poco es mejor que nada. Lo peor es permanecer completamente inactivo", concluyó la Dra. Patel, resumiendo los hallazgos en una entrevista con Medscape Noticias Médicas.
"La conclusión final es que cualquier actividad física, en este caso, caminar menos de 2 horas a la semana, tiene efectos favorables considerables y con repercusión clínica respecto a la mortalidad", declaró el Dr. Fielding a Medscape Noticias Médicas.
El efecto beneficioso es mayor en las personas que alcanzan o sobrepasan los niveles de actividad física recomendados, resumió el Dr. Fielding, coincidiendo con la Dra. Patel.
El grado de actividad física también tiene un efecto dosis-respuesta, como ocurre al andar con cierta regularidad durante 2 años respecto al descenso de la mortalidad y del riesgo de incapacidad, añadió el Dr. Fielding, citando LIFE, su propio estudio aleatorizado publicado recientemente.
La Dra. Patel también destacó los resultados recientes en cifras absolutas, pero recordó que no se habían ajustado los factores de confusión.
La tasa de mortalidad global estandarizada por edad de las personas participantes inactivas era de 4293 por 100.000, y esta cifra bajó a 2851 en los participantes que caminaban menos del nivel recomendado. Esto supone 1442 muertes menos por 100.000, que en las personas participantes inactivas. La cifra disminuyó todavía más en quienes cumplieron o sobrepasaron los niveles mínimos de ejercicio: 2088 por 100.000 en las personas que andaban una o dos veces más que los niveles mínimos recomendados. "Considero que estos son unos descensos importantes del riesgo", concluyó la Dra. Patel.
La Dra. Patel también declaró a Medscape Noticias Médicas que da paseos diarios por el camino de 400 metros en el patio de la sede central de la American Cancer Society en Atlanta durante los días laborables, y en el Centennial Olympic Park cercano. Los coautores del estudio hacen algo parecido. "En la actualidad muchas personas se reúnen para caminar en lugar de permanecer sentadas en las oficinas", aseguró la autora.
Fuente:
https://espanol.medscape.com/verarticulo/5902003

martes, 25 de abril de 2017

Antiagregantes en pacientes que van a ser sometidos a Cirugía no Cardiaca

 Mantener un antiagregante plaquetario como aspirina, clopidogrel, prasugrel o ticagrelol en pacientes que van a ser sometidos a cirugía no cardiaca electiva, representa un dilema, algunos estudios sugieren el beneficio en un grupo de pacientes en otros el riesgo de sangrado supera los beneficios, por lo tanto la decisión de mantener estos fármacos deben realizarse tomando en cuenta diferentes aspectos:

 Indicación de la antiagregacion plaquetaria. Existe condiciones en donde los estudios han demostrado un beneficio claro con el uso de uno o varios antiagregantes, tal es el caso de pacientes con cardiopatía isquémica crónica, angina estable, infarto al miocardio, angina inestable, portadores de stents (metálicos y liberadores de fármacos), revascularización quirúrgica miocárdica, fibrilación auricular, accidente cerebrovascular isquémico previo, enfermedad vascular periférica. El uso de la aspirina en otras condiciones es controversial y menos claro. Todavía se logra ver en la consulta pacientes que se auto medican Aspirina solo porque han escuchado que “es bueno para el corazón”.

 Riesgo isquémico. En este caso se incluyen pacientes diabéticos, enfermedad renal crónica, enfermedad arterial coronaria extensa, fracción de eyección del ventrículo izquierdo < 40%, portador de stent y enfermedad vascular periférica múltiple.

 Riesgo de sangrado. En aquellos pacientes con antecedente de sangrado, uso de terapia anticoagulante, edad avanzada, bajo peso corporal, anemia, terapia crónica con AINES, enfermedad renal crónica, diabetes mellitus y sexo femenino.

 Riesgo quirúrgico cardiaco. Aquí entran los procedimientos de ≥ 1% de riesgo de muerte e infarto al miocardio no fatal a los 30 días como; esplenectomía, reparación de hernia de hiato, colecistectomía, carotidea sintomática, angioplastia arterial periférica, reparación endovascular de aneurisma, cirugía de cabeza y cuello, neurológica u ortopédica mayor, urológica o ginecológica mayor, trasplante renal, intratoracica no mayor, cirugía aortica y vascular mayor, revascularización abierta de extremidades inferiores o amputación o tromboembolectomía, cirugía de duodeno-páncreas, resección de hígado, cirugía de vías biliares, esofagectomía, reparación de perforación intestinal, resección de glándulas suprarrenales, cistectomía total, neumonectomia, trasplante pulmonar o hepático.

 En algunos casos suspender la terapia antiagregante supone un riesgo alto de trombosis y consecuencias fatales como en el caso de los pacientes portadores de stent, se ha demostrado que la suspensión prematura del tratamiento antiagregante doble en pacientes con implante reciente es la más potente variable predictiva de trombosis del stent. Las consecuencias de la trombosis del stent varían según la localización de este (p. ej., la trombosis de stent en tronco común izquierdo en la mayoría de los casos puede ser mortal). Las directrices de la duración del tratamiento antiagregante doble en pacientes portadores de stent metálicos, recubiertos de primera, segunda y tercera generación son más claros que en otras condiciones, siempre de ser posible se debe retrasar la cirugía electiva hasta completar la duración recomendada de la doble terapia antiplaquetaria.

 La administración de un antiagregante plaquetario debe suspenderse si el riesgo de sangrado es superior al beneficio cardiovascular potencial. En algunos casos el cirujano y el cardiólogo deben discutir el tratamiento antiagregante para buscar un equilibrio entre el riesgo de complicaciones hemorrágicas potencialmente mortales durante la cirugía si se mantiene el tratamiento antiagregante plaquetario y el riesgo de trombosis si se suspende.

 El mantenimiento o suspensión de un antiagregantes debe realizarse tomando en cuenta todos estos aspectos, sopesando el riesgo isquémico y el riesgo de sangrado con la finalidad de brindar el mayor beneficio y menor riesgo posible al paciente, el juicio clínico es fundamental.


Referencias:
2016 ACC/AHA Guideline Focused Update on Duration of Dual Antiplatelet Therapy in Patients With Coronary Artery Disease. DOI: 10.1161/CIR.0000000000000404.
Guía de práctica clínica de la ESC/ESA 2014 sobre cirugía no cardiaca: evaluación y manejo cardiovascular. Rev Esp Cardiol. 2014;67(12):1052.e1–e43.

jueves, 20 de abril de 2017

Importancia de la Profilaxis Antibiótica

 La profilaxis antibiótica se utiliza con la finalidad de prevenir endocarditis infecciosa, que es una infección de la membrana que recubre el interior de las cavidades del corazón o las válvulas cardíacas. A pesar de las mejoras en su manejo, la endocarditis infecciosa está asociado con una alta mortalidad y complicaciones graves.

 Está justificada la profilaxis antibiótica en pacientes de alto riesgo para el desarrollo de endocarditis infecciosa y que van a ser sometidos a procedimiento de alto grado de bacteriemia.

 Los pacientes de alto riesgo para el desarrollo de Endocarditis Infecciosa son:

 Pacientes con cualquier válvula protésica, incluyendo una válvula transcatéter, o aquellos en los que se utilizó material protésico para la reparación de la válvula cardíaca.

 Pacientes con un episodio previo de Endocarditis Infecciosa.

 Pacientes con cardiopatías congénitas cianóticas y cardiopatías congénitas reparadas con un material protésico, ya sea colocado quirúrgicamente o por técnicas percutáneas, hasta 6 meses después del procedimiento o durante toda la vida si existe shunt residual o regurgitación valvular.

 Los procedimientos con alto riesgo de bacteremia son los dentales que requieren manipulación de la región gingival o periapical de los dientes o perforación de la mucosa oral.

 En pacientes con mala salud dental, la bacteriemia puede observarse independientemente de los procedimientos dentales, y las tasas de bacteriemia tras el procedimiento son más altas en este grupo. Esto recalca la importancia de una buena higiene oral y de las revisiones dentales regulares para prevenir la endocarditis infecciosa.


Referencias:
2015 ESC Guidelines for the management of infective endocarditis. doi:10.1093/eurheartj/ehv319.

martes, 18 de abril de 2017

Anticoagulación en Pacientes que van a ser Sometidos a Cirugía

 El uso de anticoagulantes orales es cada vez más común, ya sea un viejo anticoagulante como la Warfarina o un nuevo anticoagulante como Dabigatran, Rivaroxaban, Apixaban y Edoxaban. Existen diferentes indicaciones de anticoagulación oral, el más común es por una arritmia cardíaca llamada fibrilación auricular, también en pacientes portadores de prótesis valvular cardíaca mecánica y biológica por cierto tiempo, estenosis mitral reumática con algunas características, trombos intracardiacos, infarto al miocardio con alto riesgo de embolia y tromboembolismo, en todas estas condiciones el riesgo de presentar un embolismo sistémico es mayor que en condiciones normales.

 Los pacientes cuando van a ser sometidos a algún procedimiento o cirugía y están tomando alguno de estos fármacos, deben ser remitidos a un cardiólogo indicando el tipo de procedimiento o cirugía que se va realizar con la finalidad de evaluar diferentes aspectos:

 Riesgo de sangrado relacionado al procedimiento o cirugía (sin riesgo de sangrado clínicamente importante, bajo, intermedio/alto e incierto).

 Riesgo de sangrado relacionado al paciente (antecedentes de sangrado, examen físico, exámenes de laboratorio, HAS-BLED score).

 Riesgo de trombosis según la patología que origino la indicación de la anticoagulación (CHA2DS2-VASc score).

 En caso de ameritar una interrupción temporal de la anticoagulación el paciente debe ser instruido adecuadamente como suspenderlo y cuando reiniciarlo. En pacientes con alto riesgo de trombosis se debe hacer un puente entre la anticoagulación oral y parenteral con la finalidad de que siempre mantenga el beneficio del anticoagulante.

 Es importante realizar una evaluación integral tomando en cuenta todos estos aspectos, así se disminuyen los riesgos periprocedimiento y se logra el mayor beneficio posible al paciente. 


Referencias:

2017 ACC Expert Consensus Decision Pathway for Periprocedural Management of Anticoagulation in Patients With Nonvalvular Atrial Fibrillation. http://dx.doi.org/10.1016/j.jacc.2016.11.024.

martes, 28 de marzo de 2017

Utilidad de las Pruebas de Esfuerzo en Deportistas

 El ejercicio físico somete al organismo a un estrés adicional al habitual de la vida diaria que puede perjudicar o desestabilizar procesos patológicos que contraindiquen la práctica deportiva. Por otra parte, las pruebas de esfuerzos deben aportar al deportista datos que le permitan planificar y mejorar su entrenamiento para optimizar su rendimiento deportivo.

 Las pruebas de esfuerzo suponen una herramienta fundamental para la valoración del deportista desde dos puntos de vista: a) tutela del estado de salud de los atletas mediante la prevención y el diagnóstico precoz, y b) apoyo científico-médico al proceso del entrenamiento.

 El ergómetro más utilizado para valorar VO2máx y la capacidad aeróbica es la cinta rodante, ya que la carrera es un gesto biomecánico natural que no requiere habilidades motrices especiales, siendo un ejercicio dinámico en el que se movilizan grandes grupos musculares. No obstante, la moderna valoración funcional tiende a la realización de pruebas de esfuerzo, reproduciendo el gesto biomecánico del deportista para favorecer la motivación del mismo y buscar la mayor especificidad y aplicabilidad en la valoración.

 Las indicaciones actuales para la realización de prueba de esfuerzo en deportistas son las siguientes:

  1. Valoración de deportistas con sospecha de cardiopatía o cardiopatía diagnosticada como indicación de aptitud para la práctica deportiva.
  2. Deportistas con alteraciones electrocardiográficas basales con objeto de establecer su relación con el entrenamiento físico.
  3. Evaluación de la capacidad funcional en deportistas de competición, prescripción de cargas de trabajo y valoración de la progresión tras un programa de entrenamiento físico.
  4. Deportistas con sospecha de asma inducida por el ejercicio.
  5. Deportistas asintomáticos, mayores de 35 años y con dos o más factores de riesgo, como valoración de la aptitud para la práctica deportiva.
  6. Deportistas asintomáticos menores de 35 años con historia familiar de muerte súbita inexplicable relacionada con el ejercicio en familiares de primer grado jóvenes.

 La prueba de esfuerzo tiene unos datos de seguridad excelentes. El riesgo depende de las características clínicas del paciente que se somete a la prueba. En los pacientes no seleccionados, la mortalidad es inferior al 0,01% y la morbilidad no supera el 0,05%. 


Referencias:
Guías de práctica clínica de la Sociedad Española de Cardiología en pruebas de esfuerzo. (Rev Esp Cardiol 2000; 53: 1063-1094).

lunes, 27 de marzo de 2017

Ejercicio Aeróbico ¿Cuanto y Hasta Cuando?

 No existen dudas de los beneficios del ejercicio aeróbico sobre el sistema cardiovascular, pero, ¿estarás haciendo lo suficiente o más de lo recomendado?

 La actividad física aeróbica incluye la actividad cotidiana, trabajo doméstico pesado, jardinería, caminar a paso ligero, correr, trotar, ciclismo, esquí de fondo, bailar, patinar, remar o nadar.

 Es importante una evaluación médica con la finalidad de evaluar su estado cardiovascular, descartar alguna enfermedad cardiovascular y determinar que intensidad y duración de actividad física es recomendable de manera individual según su condición.

 Existen diversas maneras de prescribir el ejercicio según la intensidad, una manera práctica es con el cálculo de la frecuencia cardíaca (FC) durante el ejercicio, que está en relación con el nivel de aptitud cardio-respiratoria de un individuo. Se establece que la FC máxima de un individuo es 220 – edad en años, un ejemplo; una persona que tiene 30 años, su FC máxima seria 190 lpm, que equivale a su FC máxima (100%). Este dato es fundamental para determinar la intensidad del ejercicio físico, en ligera, moderada y vigorosa.

 Una actividad física ligera corresponde a 50 – 63%, moderada de 64 – 76 y vigorosa de 77 – 93% de la FC máxima estimada según su edad, por lo que debes conocer cuánto es tu FC máxima y calcular tus pulsaciones por minuto durante la actividad física para saber la intensidad de ejercicio que estas realizando. 

 Se recomienda que las personas realicen al menos 30 min/día, 5 días/semana de actividad física de intensidad moderada (es decir, 150 min/semana) o 15 min/día, 5 días/semana de actividad física de intensidad vigorosa (75 min/semana).

 Sin embargo, la práctica de actividad física por debajo de los niveles más bajos recomendados debe ser estimulada en individuos incapaces de cumplir con el mínimo o en aquellos individuos sedentarios que acaban de comenzar, con un aumento gradual en el nivel de actividad.

 También pueden ser apropiadas sesiones de ejercicio más cortas (es decir, 10 min), especialmente en individuos poco entrenados. Para el control de lípidos o el control de peso corporal, se han propuesto duraciones más largas de ejercicio, 40 y 60-90 min/día, respectivamente.

 Para beneficios adicionales en adultos sanos, se recomienda un aumento gradual de actividad física aeróbica a 300 minutos por semana de intensidad moderada, o 150 minutos a la semana de PA aeróbica de intensidad vigorosa, o una combinación equivalente de los mismos.

 El entrenamiento de mayor intensidad aún no pueden ser ampliamente recomendados hasta que se disponga de más datos sobre seguridad y eficacia.



Referencias: 
2016 European Guidelines on cardiovascular disease prevention in clinical practice. European Heart Journal doi:10.1093/eurheartj/ehw106.

domingo, 26 de marzo de 2017

Levantar pesas ¿Bueno o Malo para el Corazón?

 Si haces ejercicio, levantas pesas o quieres iniciar una rutina de ejercicios, esta información es importante para ti.

 Un estilo de vida sedentario es uno de los principales factores de riesgo para el desarrollo de las enfermedades cardiovasculares.

 La actividad física regular reduce el riesgo de la mortalidad por todas las causas y por enfermedades cardiovasculares en individuos sanos en un 20-30%, en sujetos con factores de riesgo coronario y en pacientes que han padecido un infarto al miocardio. Además la actividad física tiene un efecto positivo en muchos factores de riesgo, incluyendo hipertensión, colesterol malo (LDL-C) y no-HDL-C, peso corporal y diabetes mellitus tipo 2. Esto se aplica tanto a hombres como a mujeres sin importar el grupo etario.

 La actividad física aeróbica, la modalidad más estudiada y recomendada, con un efecto dosis-respuesta beneficioso sobre el pronóstico, consiste en movimientos de gran masa muscular de forma rítmica durante un período sostenido. Incluye actividad cotidiana, incluyendo viajes activos (ciclismo o caminata), trabajo doméstico pesado, correr, bailar, patinar, remar o nadar.

 El ejercicio de levantamiento de pesas es considerado un ejercicio anaeróbico o de fortalecimiento, estimula la formación ósea y reduce la pérdida ósea, conserva y mejora la masa muscular, la fuerza y la capacidad funcional, con alguna evidencia de beneficio en el control de los lípidos, la presión arterial y la sensibilidad a la insulina, especialmente en combinación con el ejercicio aeróbico. Debe incluir movimientos compuestos a través de toda la gama de movimiento de las articulaciones, como trabajar con bandas de resistencia, calistenia usando peso corporal para resistencia y carga pesada. Para cada sesión de ejercicio, la prescripción sugerida es de dos a tres series de 8-12 repeticiones a la intensidad de 60-80% del máximo de una repetición del individuo (1 RM, la carga máxima que puede levantarse una vez) a una frecuencia de al menos 2 días a la semana. Para los adultos mayores o individuos sin entrenamiento previo, se sugiere comenzar con un sistema de 10-15 repeticiones en el 60-70% de 1 RM.

 Los médicos debemos advertir los efectos desfavorables del sedentarismo y ayudar a añadir la actividad física en la vida diaria. Los sujetos deben ser asesorados sobre los tipos apropiados de actividades y formas de progresar y deben ayudarse a establecer metas personales para lograr y mantener los beneficios. Con este fin, se debe alentar a los individuos a encontrar alguna actividad que disfruten y/o que puedan incluir en sus rutinas diarias, ya que es más probable que estas actividades sean sostenibles.

 Hasta la fecha el ejercicio aeróbico ha demostrado mayores beneficios sobre el sistema cardiovascular. Por lo que es recomendable incluirlo es su rutina de ejercicios anaerobicos. 

 Es fundamental acudir a una evaluación medica con la finalidad de evaluar la condición cardiovascular sobre todo si ha tenido alguna vez algún tipo de problema cardiovascular, especialmente un ataque al corazón, es diabético, sufre de presión arterial alta y no toma medicamentos para controlarla, tiene antecedentes familiares de enfermedad arterial coronaria, es un hombre mayor de 45 años de edad o una mujer mayor de 50 años de edad, y no está acostumbrado siquiera a niveles moderados de ejercicio físico o fuma.

Referencias:
2016 European Guidelines on cardiovascular disease prevention in clinical practice. European Heart Journal doi:10.1093/eurheartj/ehw106.